altobondi

miradas


El dispositivo de poder durante la última dictadura militar en Argentina

En el marco de un trabajo de investigación propuesto por la materia Historia sobre el tipo de dispositivo de poder represivo instaurado en Argentina durante la última dictadura militar (1976-1983), este texto expone una mirada rigurosa sobre los Centros clandestinos de detención y su contribución a la instalación del neoliberalismo.

Por: Milagros Nosdeo

| Arte: Sebastián Ippolito

Durante la última dictadura militar en argentina se implementó un sistema represivo sistemático y planificado que Pilar Calveiro en su obra Poder y desaparición: los campos de concentración en Argentina (1998) denomina ¨dispositivo concentracionario¨. Este dispositivo funcionó como una tecnología del poder con el propósito de aniquilar a un sector de la población, la izquierda fundamentalmente, y sembrar el terror como forma de controlar a la sociedad. Según Calveiro, los centros clandestinos de detención fueron espacios donde las personas que se encontraban ahí eran torturadas, perdían su identidad, dejaban de tener un nombre para ser llamados por un número, deshumanizando las completamente. Así, la desaparicion de los cuerpos de estas personas y la burocratizacion del asesinato reflejan el deseo de demostrar el poder que ellos tenian para decidir sobre la vida y la muerte, y borrar toda huella de existencia que dejaran estas personas. 

 

Por su parte, Daniel Feirstein en el video ¨Análisis de las prácticas sociales genocidas¨, publicado en el año 2019, sostiene que este proceso no debe pensarse como un hecho aislado de violencia, sino como una tecnología del poder genocida que buscó destruir la identidad de un pueblo y de alguna forma reconfigurar toda la estructura social de la Argentina. El genocidio, entendido como un proceso, tuvo como objetivo transformar las relaciones sociales, permitiendo asi legitimar el uso del terror estatal como instrumento principal para imponer el nuevo orden. La desaparición no solo eliminó a las personas físicamente, sino también buscó eliminar y borrar proyectos políticos, sobre todo, los proyectos de transformación social. De esta manera, este dispositivo concentracionario como tecnología de poder en la última dictadura militar, lo podemos observar en los diversos textos de Pilar Calveiro, en la película ¨Garage Olimpo¨ (1999) y en la visita que realizamos al ex Centro Clandestino de Detención y Exterminio “Olimpo¨. En la película ¨Garage Olimpo¨, podemos observar la metodología que los militares utilizaban para deshumanizar completamente a las víctimas y demostrar su dominio absoluto sobre las mismas: los prisioneros dejan de tener un nombre para pasar a ser llamados por números, manteniéndolos sin la posibilidad de ver (encapuchados) y completamente sometidos y subordinados a un régimen de terror, el cual fue perfectamente descrito y detallado en los capítulos del libro Poder y desaparición: los campos de concentración en Argentina (Calveiro, 1998) llamados “Somos compañeros, amigos, hermanos” y “La vida entre la muerte”.  A su vez, la visita al “Olimpo” nos permitio reconocer el espacio fisico (donde antes se encontraban las celas, el baño, la sala/cuarto de tortura, los pasillos, etc), y vivir en carne propia cómo era el funcionamiento de aquel dispositivo de miedo, tortura y represion. Allí comprendimos que el terror no era simplemente dirigido a las personas que se encontraban secuestradas, sino que se expande a toda la sociedad como un mensaje  ejemplificados: ¨cualquiera podía ser el próximo¨.

 

Este aparato represivo que se instaló a lo largo y ancho de nuestro país, estuvo estrechamente vinculado con los objetivos económicos de la dictadura. Tal y como lo explica el video El Plan económico de la dictadura militar, el régimen militar impulsó un modelo económico basado en la desregulación financiera, el endeudamiento externo y la apertura indiscriminada de importaciones. Así, la represión política posibilitó la implementación de este modelo al eliminar toda forma de resistencia social que pudiera oponerse a los intereses de los grandes grupos económicos. La desaparición de los cuerpos de los trabajadores y delegados gremiales en sus propios lugares de trabajo evidenció la complicidad entre la cúpula empresarial y el Estado terrorista. De este modo, el terror no solo destruyó identidades políticas, sino que garantizó las condiciones sociales necesarias para el establecimiento de este nuevo orden económico: el neoliberalismo

4/12/2025