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Capítulo 4


La escuela es un infierno/4

Por: Tobías Cabrera

| Arte: Sara Plencovich

Mi nombre es Katya y soy una estúpida por juntarme con gente tan tóxica. Una de esas es mi "mejor amiga", Andrea. Los que me conocen saben que éramos inseparables. 

Pero algunas veces me pregunto: ¿Por qué?¿Por qué mierda tenía que ser yo? Con tantas personas en la escuela, aún así te culpo por todo, porque vos no eras quién para hacerme tal cosa, pero bueno, ahora estoy aquí y los errores del pasado no siempre se pueden corregir.

La escuela igual se lo merecía, aunque no lo quieran admitir, todos fuimos causantes, de forma directa o indirecta, de lo que pasó el lunes 29. Era solo cuestión de tiempo para que alguien se rebelara contra el colegio, no fue solo una, fueron seis personas hartas de este lugar. Los motivos de cada uno son distintos, pero tienen algo en común: la escuela nos hizo daño y, por eso, pagó.

¿Qué podemos pensar? La gente de esta escuela es mala, no nosotros. Estoy consciente de lo que hicimos, pero un simple discurso no solucionaría nada.

La cosa es que a mí me gustaba un chico, pero tenía miedo de hablarle y por eso le pedía consejos a mi mejor amiga. Dios… ¡Qué amiga! Los consejos que me daba no eran del todo buenos. Al principio pensé que no tenía experiencia en el amor, pero estaba tan equivocada que me siento estúpida.

En fin, mi amiga me ayudaba con la conquista de mi enamorado, pero en verdad hacía todo lo contrario, porque mientras yo intentaba chamuyármelo con lo que ella me decía, ella por privado se lo estaba enganchando.

 

Sí, ellos hablaban de mí a mis espaldas y yo le mandaba mensajes re cringe. Según Andrea, debía ser directa. Algunas veces me pongo a pensar y digo: ¿Qué mierda intentaba conseguir? Si era humillarme, entonces lo conseguí.

Lo peor no es eso, sino lo que pasó el martes 23. Según mi amiga, ya tenía que confesarle mis sentimientos, y yo, tan boluda, tenía que ir a hacer el ridículo en el medio del patio del colegio.

- ¡Eu!

- ¿Qué querés? - dijo con una expresión burlona-.

- Mierda, ¡me gustás!

Y todos, incluido él y mi amiga empezaron a reírse de mí, y los videos se empezaron a mandar y en las redes estaba todo.

- ¿Yo? ¿Estar con una tarada como vos? Sí, claro.

- Uy, amiga, creo que no funcionó.

Y lo que me rompió el corazón no fue que me rechazara, sino que mi amiga también era cómplice de aquella trampa, pero ¿qué puedo esperar?

Ahora estoy algo mejor, por haber visto las caras de ambos, llenas de terror y miedo. Pagaría millones por volver a verlas.

De todas maneras, ahora que les explique mi razón yo voy a ser la mala de la historia, al igual que los otros. Solo quiero que, antes de juzgar, miren todos los puntos de vista y escuchen todos los relatos y, luego de eso, tal vez podrán opinar sobre quién es el "bueno" de la historia.

 

Aún así, en esta historia, no hay buenos ni malos. Solo chicos: chicos que viven situaciones desafortunadas, y aquello los hizo tomar una decisión irreparable.